
De la revista valenciana “Tradición y Progreso”Año 1912

Las Cortes de Cádiz
En conmemoración de las Cortes de Cádiz, de
El texto no es más que ocho puntos y su conclusión donde expone su afán por resaltar la figura de la Iglesia en las cortes. Pero si el obispo se ilustrara más sobre la constitución de 1812 vería que lo primero, es que no por mucho que quisiera no representaba a la sociedad española de aquel entonces; segundo: los discursos asquerosamente antipatrióticos que se dio durante las sesiones, pronunciados más de una vez por el execrable sacerdote Muñoz Torrero (digno de Marchena) que, aunque Rector de la Universidad, se remitió a insultar y exhibir una retahíla de prejuicios tales de Voltaire, Montesquieu o Raynal.
Un ejemplo de esto es el dictamen de los diputados acerca de la supresión de la Inquisición.
Este es el tribunal de la Inquisición, aquel tribunal que de nadie depende en sus procedimientos; que en la persona del inquisidor general es soberano, pues dicta leyes sobre juicios en que se condena a penas temporales; aquel tribunal que en la oscuridad de la noche arranca al esposo de la compañía de su consorte, al padre de los brazos de sus hijos, sin esperanzas de volverlos a ver hasta que sean absueltos o condenados, y sin que puedan convencerse de que la verdad y la justicia exigen su castigo… Es el instrumento más a propósito para encadenar a la nación y remachar los grillos de la esclavitud, con tanta mayor seguridad cuando se procede en nombre de Dios y a favor de la religión… ¡Los sacerdotes, los ministros de un Dios de caridad y de paz, decretar y presenciar el tormento!(2)
Obispo de Cádiz dixit: “pero, en verdad, lo más florido del Clero ilustrado de la época, apoyó positivamente el trabajo constitucional y fue verdadero protagonista de este momento señero de nuestra historia moderna.” Muñoz Torrero no parecía muy ilustrado en cuanto a la realidad. Debajo, parte de una intervención de este singular “ilustrado”:
¿Es posible que se ilustre una nación en la que se esclaviza tan groseramente los pensamientos? Cesó, Señor, de escribirse desde que se estableció la Inquisición: varios de los sabios que fueron la gloria de España en los siglos XV y XVI, o gimieron en las cárceles inquisitoriales o se les obligo a huir de una patria que encadenaba su entendimiento. La libertad de pensar y escribir perecieron con la Inquisición…
La última perla de la pastoral:
Vamos a recordar, en primer lugar, porque debemos un reconocimiento a quienes abrieron un nuevo camino a la historia de nuestro País, aunque a lo largo de un siglo y medio, en medio de convulsiones y enfrentamientos, nuestra Patria haya encontrado muchas dificultades para vivir en paz y progresar según aquellos ideales. Puede decirse que las Cortes de 1812 abrieron una etapa nueva en la vida política española, que nosotros hoy, en estos últimos treinta años de vida constitucional, somos más capaces de valorar al haber podido experimentar en primera persona esta forma de vida colectiva en democracia, igualdad y participación.
Sin comentarios
(1) http://www.obispadodecadizyceuta.org/Documentos/Documento.asp?Tabla=Cartas%20Pastorales&Codigo=266
(2) “La leyenda negra” de Julián Juderías
Robert Hugh Benson: un escritor desconocido.
Hasta ahora desconocido en España, la editorial Homo Legens ha publicado dos obras de tan insigne personaje: Alba triunfante y Señor del Mundo. Benson, hijo del Arzobispo de Canterbury de la Iglesia anglicana, se convirtió al catolicismo en 1903 tras descubrir que el sistema doctrinal anglicano no funcionaba.
La sipnosis
Cuando monseñor Masterman se despertó de su amnesia en Hyde Park no podía creer lo que veían sus ojos. Una gran multitud de personas, entre ellas un buen número de clérigos católicos en traje de gala, escuchaban atentamente la predicación de un franciscano. Al parecer se encontraba en 1973, pero sus últimos restos de memoria eran de inicios de la década de 1910. Recordaba que en aquel tiempo la Iglesia Católica se había visto sacudida por fuertes temporales como el modernismo, el cientifismo o el evolucionismo. Todo auguraba un desastre para la Iglesia Católica en las décadas posteriores. Pero el mundo, predicaba el fraile, había cambiado drásticamente. Londres, Inglaterra, Europa e incluso el mundo entero se habían convertido al catolicismo.
En su mente, monseñor Masterman se preguntaba cómo era posible aquello. ¿Qué había ocurrido en aquellos años, de los que al parecer no recordaba nada, para que se hubiera llegado a aquella situación?
En la trama de esta novela futurista, publicada por primera vez en 1911, se mezclan los argumentos y las utopías, la resistencia política y el destierro, ideas innovadoras y dramática ortodoxia, un Papa majestuoso y curas renegados.
En Alba Triunfante, Robert Hugh Benson quiere dar las claves del futuro del catolicismo, de una sociedad católica y de una ciencia que, lejos del materialismo, ha sabido llegar a su más alto nivel. En Alba Triunfante, religión, ciencia y política son hermanas que rigen las vidas humanas desde el mismo trono.
( http://www.homolegens.com/catalogo/2009/87-alba-triunfante)
Junto a la sipnosis adjunto algún fragmento del libro para hacerse más a la idea
Habían visto los socialistas con claridad absoluta los derechos de la sociedad, y los anarquistas, pos su parte, los del individuo. ¿Cómo iban a reconciliarse unos y otros?:
Acudió la Iglesia, ante estas direcciones opuestas, y dio la solución: por medio de la familia están reconocidas ambas aspiraciones: hallamos en ella la autoridad, y sin embargo la libertad también existe. Porque la unión de la familia estriba en el Amor, y el Amor es la única fórmula de conciliación entre autoridad y la libertad.
Nuevo progreso se realizó después en el terreno de la religión comparada. Al finalizar el siglo XIX constituía, en realidad, este estudio una ciencia nueva, y, como todas las que son, pretendió en seguida destruir los sistemas ajenos, antes que construir los propios. Había entonces, por ejemplo, personas cultas que presentaban como objeción al cristianismo el hecho que muchos dogmas cristianos, y no pocas ceremonias, podían hallarse también en otras religiones. Para nosotros, es hoy dificilísimo el comprender un modo de pensar semejante; pero es preciso que nos hagamos cargo de que la ciencia estaba entonces en plena juventud y ofrecía, por lo tanto, toda la inexperiencia y arrogancia propias de los jóvenes. En el decurso de los años fue desapareciendo esta objeción, que quedó solo relegada a algunos manuales racionalistas de carácter muy elemental, ya que llegó a ser evidente que mientras tal o cual religión ofrecía semejanzas con las doctrinas del cristianismo, mejor dicho, contenía las principales enseñanzas de todas las religiones, o al menos todas aquellas en que estribaba parte de su fuerza, al mismo tiempo que muchas otras necesarias para unir todas esos dogmas separados, hasta constituir con ellos un conjunto homogéneo; que, para concretar la idea en una sencilla metáfora, se levantaba sobre el mundo el cristianismo como lumbrera colocada sobre una colina, y que ciertos reflejos parciales e imperfectos de aquella eran devueltos, con mayor o menor brillo, por los distintos sistemas religiosos inventados por el hombre y agrupados en torno de la luz. Fue patente al fin, hasta para los más cortos de ingenio, que la sola explicación científica de este fenómeno estribaba en la teoría que el cristianismo era en verdad único y que, extremando mucho la parquedad en las concesiones, había que reconocerlo como el más perfecto de todos lo humanos sistemas de fe( y al decir perfecto y humano quiere significar que encarnaba y satisfacía por completo las aspiraciones religiosas de la humanidad);que era, repito, el más perfecto sistema religioso que jamás vio el mundo.
Dentro de la campaña contra el concepto de las tres culturas, SIMANCAS TRADICIONALISTA presenta:
Desenmarañar la leyenda
Las siete doncellas mancas
Se cortaron sendas manos
Y las tienen los cristianos
Por sus armas en Simancas
Don Ramiro se llamó
Al principio tuvo paz
Y al fin guerra le sobró
Que Almanzor Rey Cordobés
en Batalla de venció
Y le puso en tanto estrecho
Que grandes parias le dio:
Y en las parias Cien Doncellas
Dar cada año se obligó
las cincuenta hijasdalgo
las otras cincuenta no;
El tributo, que era grave
Mucho tiempo no duró
Que la Villa de Bureva
La su paga defendió
Por no pagar tributo
el cual después no pagó
que Siete Doncellas nobles
que para dar escogió
en la torre de una Puerta
de esta Villa acaesció
que una noche allí encerradas
en llorar se les pasó:
Y al tiempo que amanecía
La una así las habló
Desventuradas Doncellas
quién en el mundo pensó,
que para echar a los Perros
estéis vosotras y yo:
Oh, la mayor crueldad,
que jamás se vio ni oyó
Que tal hizo y permitió
Más le valiera morir
Que aceptar lo que aceptó;
Cortémonos pues las manos,
La primera seré yo.

